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El aporte de las vitaminas contenidas en los alimentos debe cubrir las necesidades básicas del organismo: tanto las carencias de vitaminas como los excesos de vitaminas pueden dar lugar a repercusiones negativas.

Hipovitaminosis

Las carencias de vitaminas, o hipovitaminosis, son excepcionales cuando se sigue una alimentación completa, variada y equilibrada. Máxime teniendo presente que el organismo cuenta con reservas de muchas de ellas para cubrir necesidades durante semanas o meses. Sin embargo, cuando el aporte de vitaminas es inferior a los requerimientos orgánicos durante un tiempo prolongado, las reservas se agotan y pueden surgir trastornos relacionados con la actividad específica de cada vitamina. Esto puede ocurrir ante una ingesta alimentaria insuficiente o bien por un problema que dificulte la asimilación y el aprovechamiento de las vitaminas, situaciones que puedan darse en las siguientes circunstancias:

  • La alimentación es escasa.Lss limones son una fuente de vitamina C
  • La alimentación es monótona, basada en muy pocos alimentos.
  • Cuando se excluye de la dieta algún grupo de alimentos (regímenes vegetarianos)
  • Cuando se dan circunstancias que requieren un aporte vitamínico más elevado (embarazo, lactancia o primera infancia).
  • Como consecuencia de trastornos orgánicos que impiden una adecuada absorción intestinal de las vitaminas o su posterior metabolismo.
  • Por ingestión de medicamentos o productos tóxicos que interfieren en el metabolismo de las vitaminas.

Causas y consecuencias de las principales carencias de vitaminas

Carencias de vitamina A o retinol:

Bastante común en países no desarrollados. En los industrializados se da sobre todo en personas con trastornos del hígado que dificultan la transformación de carotenos en vitamina A activa. O bien en períodos especiales de la vida en que los requerimientos se incrementan y no siempre son adecuadamente cubiertos, como el embarazo y la lactancia. La carencia prolongada de vitamina A origina trastorno cutáneos y oculares.

Carencia de la vitamina B6 o Piridoxina.

Poco común, se produce sobre todo a consecuencia de trastornos que impiden su correcta asimilación o su posterior metabolismo. Se presenta principalmente en los niños pequeños, manifestándose con pérdida de apetito, inflamación en la piel y las mucosas, en especial de la lengua, trastornos musculares, y a veces incluso convulsiones.

Carencia de la vitamina B8 o biotina

Es excepcional en el ser humano. En animales de laboratorio, se observa que provoca trastornos en la piel y mucosas, pérdida de apetito, fatiga, dolores musculares y anemia.

Carencia de vitamina B9 o ácido fólico.

Suele aparecer ante trastornos digestivos que impiden su absorción y es especialmente común en individuos alcohólicos. Comporta anemia.

Carencia de vitamina B12 o cobalamina.

Puede darse en quienes siguen una dieta vegetariana estricta, aunque su causa más común es la gastritis atrófica. Provoca anemia, así como alteraciones neurológicas.

Carencia de la vitamina C o ácido ascórbico.

Da lugar a un cuadro conocido como escorbuto. Su origen fundamental es una alimentación pobre en frutas y hortalizas. Una enfermedad que en otros tiempos típicamente afectaba a los marineros que se embarcaban durante períodos prolongados y no consumían alimentos vegetales frescos. Provoca una excesiva fragilidad de los vasos sanguíneos y una mala reparación de los epitelios, lo que se manifiesta por una tendencia a las hemorragias y los hematomas, junto con la debilidad, apatía, dolor de huesos y articulaciones, inflamación de las encías y caída de las piezas dentales, mala cicatrización y mayor susceptibilidad a las infecciones.

Carencia de vitamina D.

Este déficit no depende sólo de factores alimentarios, ya que en la piel humana hay una provitamina que se transforma en vitamina D activa bajo la acción de los rayos ultravioletas del sol. Por lo tanto, sólo se da en personas con un déficit alimentario que no se exponen suficientemente al sol. Esta vitamina participa en el metabolismo del calcio y el fósforo, minerales que forman parte del tejido óseo, por lo que su carencia da lugar a trastornos en el esqueleto (raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos).

Carencia de vitamina E.

Sólo se produce en niños de corta edad desnutridos, originando un cuadro de anemia, debilidad muscular y retención de líquidos en los tejidos (edemas).

Carencia de vitamina K.

No suele tener un origen alimentario, puesto que la sustancia es fabricada por las bacterias de la flora intestinal. Por ello, en los adultos sólo suele darse ante un trastorno de su absorción, en personas con afección hepática. O bien ante tratamientos prolongados con antibióticos que destruyan la flora intestinal o por sobredosis de fármacos que inactivan la vitamina K, como los que se prescriben para prevenir la trombosis.

Excesos de vitaminas o Hipervitaminosis

Los excesos de vitaminas sólo puede originar trastorno en el caso de las vitaminas liposolubles, que tienden a depositarse en el tejido graso del organismo. Mientras que no comporta ningún problema en el caso de vitaminas hidrosolubles. Como se disuelven en medios acuosos, el organismo aprovecha la cantidad necesaria y elimina los excesos de vitaminas por la orina. En la práctica, sólo causan intoxicaciones los excesos de vitaminas A y D.

Excesos de vitmainas A o Hipervitaminosis A

La intoxicación por vitamina A, o lo que es lo mismo, excesos de vitaminas A, sólo se da excepcionalmente por razones alimentarias (en ciertos pueblos esquimales). Aunque lo más común es que se deba a un aporte excesivo de la vitamina en forma de suplementos. Unas veces en el embarazo y las lactancias, otras veces con la pretensión de prevenir las rinitis y faringitis a repetición. En las mujeres embarazadas puede originar una intoxicación en el feto, con riesgo de alteraciones del tipo deformaciones óseas y trastornos hepáticos.

Excesos de vitaminas D o Hipervitaminosis D

Los excesos de vitaminas D, o lo que es lo mismo, la intoxicación por vitamina D sólo se da por una administración excesiva de suplementos, ya sea con fines preventivos o para solucionar una carencia. Se desarrolla en el curso de unos meses, manifestándose inicialmente por una pérdida de apetito, náuseas y vómitos, a lo que le sigue un incremento en la producción de orina, sed intensa, picores cutáneos, sensación de debilidad y un estado de irritabilidad.

Carencias de vitaminas en el alcoholismo

El alcoholismo crónico se acompaña de diversos factores que favorecen la aparición de carencias vitamínicas. Por un lado, las personas alcohólicas suelen alimentarse mal. Por otro, el alcohol es un tóxico que provoca daños en el tubo digestivo, originando alteraciones en la absorción de los nutrientes, y también en el hígado, dificultando así el metabolismo de las vitaminas.

Es típico, por ejemplo, que los individuos alcohólicos sufran un déficit de vitamina B1, responsable de las graves alteraciones neurológicas y psiquiátricas que suelen presentar estos enfermos. No es de extrañar, pues, que el tratamiento de alcoholismo requiera, entre otras medidas, una normalización de la alimentación y la administración de suplementos vitamínicos.

Vitamina C y la gripe

Las naranjas son una fuente de vitamina C, junto con los limonesSegún sostienen algunos, la vitamina C administrada a altas dosis podría ayudar a prevenir la gripe. Sin embargo, hasta la fecha nunca se ha podido confirmar esta propiedad. Claro que para la mayoría de la gente no es peligroso tomar demasiada vitamina C porque, al ser soluble en agua, el exceso se elimina de inmediato con la orina. Ahora bien, para las personas propensas a tener cálculos renales puede resultar nocivo un consumo excesivo de vitamina C.

Prevenciones con las vitaminas

Toda mujer que esté embarazada o dé el pecho a su hijo debe consultar al médico si necesita algún suplemento vitamínico. Durante estos períodos los requerimientos aumentan y deben ser cubiertos para evitar problemas en la madre y en el bebé.

Los suplementos de vitaminas deberían administrase sólo bajo prescripción médica: el exceso de algunas vitaminas, como la A o la D, pueden causar auténtica intoxicación.