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El aparato locomotor está compuesto por músculos, huesos y articulaciones. Son las estructuras orgánicas que resultan más beneficiadas con la práctica regular de ejercicio físico. El entrenamiento con pesos es especialmente útil para incrementar la fuerza, potencia y masa muscular. Los ejercicios de resistencia, como la marcha o la natación, son los más adecuados para mejorar el estado físico y la salud en general

Aparato locomotor, ejercicio físico y músculos

El ejercicio físico se puede definir como una actividad que imprime movimientos armónicos al cuerpo. De tal modo que, si se realiza de forma regular, contribuye a que este desarrolle sus capacidades naturales.

En el aparato locomotor, los músculos son los responsables de los movimientos corporales. Son también los órganos que más se benefician con el ejercicio físico. El sedentarismo no sólo comporta que los músculos reduzcan su fuerza, potencia, volumen, elasticidad y resistencia. También favorece el desarrollo de diversos tipos de trastornos, como es el caso de ciertos dolores musculares de espalda y cuello. Por el contrario, el ejercicio físico incrementa la potencia, el volumen, la elasticidad y la resistencia muscular del aparato locomotor. Induce un desarrollo armónico del aparato locomotor y previene los trastornos de la inactividad.

Fuerza, potencia y masa de los músculos en el aparato locomotor

La fuerza muscular

Es la carga o peso que puede soportar o movilizar un músculo al contraerse. Esta propiedad depende de varios factores. Por un lado, de los estímulos nerviosos que inciden en el tejido muscular. Por otro, del volumen del músculo estimulado y de la longitud inicial de las fibras musculares, es decir, la longitud que tienen las fibras musculares en estado de reposo. Concretamente, cuanto más intenso es el estímulo nervioso y cuanto mayores son el volumen del músculo y la longitud inicial de las fibras musculares, mayor será la fuerza que puede desarrollar el músculo al contraerse.

La potencia muscular

Es el producto de la fuerza y la velocidad con que se contrae un músculo. En la potencia muscular intervienen los mismos factores que en la fuerza muscular. Aunque el papel que desempeña la longitud inicial de las fibras musculares es especialmente importante. Cuanto mayor es esta longitud, mayor será la velocidad a la que se producirá la contracción.

La masa muscular

Es el volumen del músculo. Esta masa varía según la edad, el sexo y la complexión física del individuo, pero también en relación con el grado de esfuerzo al que se vean sometidos los músculos. Por ello, la inactividad prolongada conduce a una pérdida de masa, o atrofia muscular, mientras que, por el contrario, los esfuerzos musculares progresivos generan un incremento del volumen, o hipertrofia muscular.

A modo de conclusión sobre la necesidad de desarrollar ejercicio físico, se puede afirmar que éste, realizado de forma regular u gradual, redunda tanto en un incremento de la fuerza como de la potencia y el volumen de los músculos esqueléticos.

Elasticidad, tono y resistencia de los músculos en el aparato locomotor

La elasticidad muscular

Es la capacidad que tienen los músculos de distenderse y recuperar su longitud inicial al finalizar una contracción. Depende sobre todo de la longitud inicial de las fibras musculares. Cuanto mayor es será longitud, más amplio resultará el movimiento de contracción-distensión y, por tanto, mayor será la elasticidad muscular.

Ejercicios de yoga en la playa buenos para mantener nuestro aparato locomotor

Esta cualidad no se mejora con ejercicios de esfuerzo muscular, sino mediante el estiramiento de las fibras musculares. Los ejercicios de estiramiento, que forman parte del calentamiento de cada sesión, incrementan la longitud inicial de las fibras musculares, por lo que aumenta directamente la fuerza y la potencia musculares.

El tono muscular

Corresponde a la tensión interna a la que están sometidos los músculos. Permite que el cuerpo y los diversos segmentos esqueléticos se mantengan en equilibrio cuando están en movimiento al adoptar una posición estable.

El tono muscular está regulado por el sistema nervioso autónomo. Interviene en otras funciones importantes a parte del equilibrio corporal. Así, por ejemplo, la tensión de los músculos de las piernas favorece el bombeo de la sangre desde los miembros inferiores hasta el corazón, y la de los músculos de la pared abdominal contribuye en la protección y fijación de las vísceras internas. La inactividad física durante largos periodos de tiempo conduce a una hipotonía o déficit de tono muscular. Por el contrario, el ejercicio físico realizado de forma regular contribuye a mantener un tono muscular adecuado. También ayuda a prevenir los trastornos que derivan de la hipotonía.

La resistencia muscular

Es la capacidad que tienen los músculos de realizar un esfuerzo moderado durante un cierto tiempo. Esta cualidad depende en gran parte de la cantidad de oxígeno que puede aportar a los músculos el sistema cardiorrespiratorio. Los ejercicios físicos en los que se desarrolla un esfuerzo muscular moderado pero prolongado, también conocidos como ejercicios de resistencia (por ejemplo, las carreras de medio o largo recorrido), mejoran significativamente la capacidad cardiorrespiratoria y el índice de extracción de oxígeno por parte de los músculos, por lo que también incrementan la resistencia muscular.

Ejercicio físico y huesos en el aparato locomotor

En el aparato locomotor, los huesos son órganos sólidos compuestos por una matriz proteica y diversos minerales (calcio, fósforo) cuyas funciones primordiales son constituir el armazón del cuerpo y permitir el movimiento de sus distintos segmentos.

Estiramientos musculares. Ejercicios mentales de relajación del aparato locomotor

A pesar de su solidez, los huesos están formados por tejido vivo, son relativamente flexibles y se encuentran en un permanente estado de renovación: en cada área de tejido óseo se alternan fases de crecimiento y mineralización con otras de destrucción y desmineralización. Por ello, en los ancianos los huesos son más frágiles y las fracturas óseas son más frecuentes.

El ejercicio físico tiene un efecto positivo para el desarrollo y mantenimiento óseo. Esto es debido porque la renovación y el depósito de minerales se realiza en función de las cargas y presiones a las que están sometidos los huesos. Este efecto positivo se observa a cualquier edad. Pero resulta especialmente notorio durante la infancia y la adolescencia, en las que el ejercicio físico favorece un desarrollo armónico de los huesos, y durante la vejez, en la que limita el proceso de desmineralización , propicia que los huesos sean más robustos y previene las fracturas.